Un Cuento de una Mujer: Parte Uno de Cinco sobre Los Secretos Turbios de la Patrulla Fronteriza

(Originally posted in English 6/13/11.  Translated into Spanish by Jessie Hollingsworth. NEW POST in English as usual every Monday morning.)

Nora Monoz (no su nombre real), agente del al Patrulla Fronteriza, siempre quería ser cumplimiento de la lay.  Hacia sería niña.  Nora Munoz se casó con policía, empezó a tener hijos, y trabajó el banco local en los suburbios de Tucson.  Después de casi diez años, cuando sus hijos iban bien en los estudios, Nora Munos decidió el tiempo estaba bien para seguir su sueño.

Primero, Nora se presentó para la policía de su ciudad natal y le sorprendió cuando jamás recibió una entrevista.  A pesar de el hecho de hombres con menos educación y experiencia en su ciudad les recibían bien y les daban un trabajo.  Nora estaba forzada a presentarse repetidamente a un trabajo tras otro y nunca tuvo éxito.  Pero Nora nunca perdió la fe.

Nora no era poco perseverante, ella tampoco era una persona que quejarse.  Nora Munoz, en todo, no era una alborotadora; solo quería trabajar en el cumplimiento de la ley.  Políticamente conservadora en muchos temas, ella nunca se consideraba feminista ni interesada en los temas feministas.  Tener una carrera exitosa en el cumplimiento de la ley as todo lo que quería Nora.

Después de daba muchísimas oportunidades a contratarse, renegó sus atenciones a la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos.  Rellenó la aplicación y esperó a que se tocó.  Podía pasar casi un año antes un aplicante podía entrar en la escuela de la Patrulla Fronteriza.

Uno de los partes más difícil de la escuela era estar lejos de su familia.  Nora no tenía el dinero para visitar su familia durante su queda en la escuela en South Carolina.  Pasó más de cinco meses que no vio a sus niños ni a su esposo, pero preservó con los estudios exigentes sobre leyes de inmigración y español y se graduó de la escuela de la Patrulla Fronteriza.

Lo que hizo más difícil la capatización de ser una agente de la Patrulla Fronteriza fue en esa época en 1997 Nora nunca vio ninguna instructora femenina en las aulas.  Nora se acorda que era posible que estuviera ocho o nueve otras aprendizas en la escuela, por un gran total de cinco por ciento de la clase total.  Pero Nora nunca se quejó sobre la falta de importantes modelas femeninas, ni la falta de agentes feminitas.  Nora nunca era quejumbrosa y sabe cuando guardarse en silencio.

Afortunadamente, cuándo Nora se graduó, apostaba cerca de su casa, por eso, distinto de muchísimos otras familias de la Patrulla Fronteriza, Nora y su esposo no les forzaba moverse a un nuevo lugar desconocido.

En la estación Nora intentó adaptarse, aprender tanto lo posible de ser agente, y guardarse en silencio sobre algo con que discrepó.  Una de las primeras cosa que notó era que estaban pocas otras agentes femeninas trabajando con ella.  De hecho, solo estaban pocas agentes femeninas trabajando con ella.  Las otras agentes casi siempre escogería trabajo de oficina antes que estar en el campo. Sin embargo, el trabajo de oficina no puso a la misma paga de mérito que aumenta.  Nora supo porqué las pocas agentes femeninas de la estación escogieron el trabajo de oficina en vez de patrullar la frontera: estuvieron menos probabilidad estar abrumado si permanecían en los límites de la estación.

Nora consideró su trabajo con la Patrulla Fronteriza la trabajo ideal, como la catapulta a una carrera que le eludó.  Pero Nora Munos podía contra: solo dos por ciento de las agentes en las estación, incluyendo Nora, eran agentes femeninas que patrullaban la frontera.

Así empezó los conflictos.

(A continuar)

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