Un Cuento de Una Mujer: Parte siete sobre los secretos turbios de la Patrulla Fronteriza

(Originally posted August 14, 2011, in English)

Desde que era niña, agente de la patrulla fronteriza Nora Munoz (no su nombre real) siempre quería ser policía.  Después de graduarse de la Academia de la patrulla fronteriza en 1997 Nora creía que realizó su sueño de ser agente federal cuando le apostaba en su primera estación.  En ése tiempo en 1997 solo 5 por ciento de todos los agentes eran mujeres, aunque en su trabajo primero solo 2 por ciento, incluyendo Nora, de todas los agentes de al patrulla fronteriza eran mujeres.

Aunque Nora nunca vio a una instructora femenina durante su capacitación en la academia, tenía muchas esperanzas de su trabajo duro, compromiso, y dedicación a su carrera habría puesto a una carrera larga y productivo como agente federal.

En cambio, en su trabajo primero, encontró a un grupo de supervisores masculinos que constantemente le discriminaron por su género.  Aunque en ése época de las 1990s discriminación por género estuvo contra de la ley, los supervisores en la estación dijeron a Nora, en términos claros, que pensaban que porque era una mujer, ella no podía hacer las obligaciones.

Nora nunca era alborotadora y no hizo olas.  Creía si nunca se quejaba sobre la discriminación de género, hacía todo y más para hacer su trabajo, y constantemente demostraba por su conducta que era una agente competente en un poco tiempo habría tratado justamente.  Pero los supervisores, y muchos de los agentes masculinos tomó los acciones de los supervisores como modelo, estaban implacable.

Hace más que cuatro años que continuo ésa discriminación.  Finalmente Nora Munoz presentó una queja del Equal Employment Opportunity Commisson (EEOC) contra de sus supervisores.  Luego, después de esperar tres años por una decisión final el juez administró a favor de Nora.  Durante la espera, los supervisores masculinos recibieron el apoyo del asistente del jefe y del jefe de su estación.

Parte de la resolución contra los supervisores era la necesidad por una carta que documentaba en detalles la discriminación contra Nora.  La carta, firmó por el juez y estaba ordenado por la misma juez, colgó en la oficina por un año para que todos los agentes, los gerentes y el público puedan intender el juicio de Nora.

Todavía en 2011 solo 5 por ciento de todas las agentes de la patrulla fronteriza son mujeres.  Y la patrulla fronteriza no puede intender porque es incapaz de reclutar más agentes mujeres y mantenerlas después de graduarse.

Una clave grade a porque la Patrulla Fronteriza suspende a intender la discriminación de género es lo que pasó a Nora después de ganó el juicio.  Después de dos meses de tratamiento imparcial, las cosas para Nora empeoraron muchísimo.

(A continuar)

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