Un Cuento de Una Mujer: Parte ocho sobre los secretos turbios de la Patrulla Fronteriza

(Originally posted in English October 2, 2011. Translated by Jessie Hollingsworth.)

Hacía que era niña Nora Munoz siempre quería tener una carrera en el orden público.  Después de sus dos hijos empezaron a asistir la escuela, Nora se aplicó a la Patrulla Fronteriza, le aceptaron, y se graduó de la Academia, y dentro de poco estaba trabajando en la frontera de Arizona.

Pero cuando Nora disfrutó del trabajo, sus supervisores masculinos le criticaban y le beleaguaban continuamente.  A menudo le daban tareas que le ponían atrás de un escritorio o que le hacían difícil demostrar su valer y carácter real, Nora sufrió años de discriminación de genero por sus supervisores y otros agentes masculinos que les seguían.

Cuando Nora asistió a la Academia de la Patrulla Fronteriza en 1997, solo 5 por ciento de los agentes eran mujeres.  En su primera estación solo 2 por ciento eran mujeres.  Nora cumplió la tarea, recibió evaluaciones buenas y intentó a no hacer caso de la discriminación.

Finalmente, Nora decidió, después de años de discriminación de los agentes y jefes, que no pudiera soportar la crítica innecesaria, los “chistes”, y los tareas innumerables que le dio poco tiempo para demostrar su aptitud y capacidades.  Ella presentó una queja del Equal Employment Opportunity Commisson (EEOC) contra de sus supervisores.  Después de esperar tres años por una decisión final el juez administró a favor de Nora.  Parte de la resolución contra los supervisores era la necesidad por una carta que documentaba en detalles la discriminación contra Nora.  La carta estaba por la pared para un año.

Por la primera ves en casi cinco años Nora disfrutó de un medio ambiente en la estación que no era hostil.  Por dos meses.  Entonces la discriminación empezó orto ves del mismo grupo de supervisores masculinos.

Nora no quería empezar algo, pero decidió que no permitiría continuar la discriminación.  Ella se puso en contacto con un abogado privado quién se puso en contacto con la Patrulla Fronteriza.  La Patrulla Fronteriza negó que había un problema, pero Internal Affairs (IA) abrió un caso.  La primera entrevista de IA era con Nora.  En la entrevista los agentes de IA trataron a Nora como si fuera la criminal a puesto de ellos que le habían beleageado.

Finalmente Nora decidió tomar una serie de trabajos de escritorio que limitó su tiempo en la frontera pero disminuyeron la discriminación de genero.  Finalmente decidió que no hay nada más que puede hacer para cambiar el medio ambiente hostil.   Por eso, piensa quedarse tan discreto como posible, trabajar por veinte años, y jubilarse.

En 2001 todavía solo 5 por ciento de las agentes de la Patrulla Fronteriza están mujeres.  La Patrulla Fronteriza no puede intender porque.  Ni puede explicar porque la mayoría de las mujeres que se gradúan de la academia abandonan la Patrulla Fronteriza.  Ni porque ellas que se quedan como Nora se enfrentan con un medio ambiente hostil apoyado con los jefes masculinos.

Ahora sabes uno de los secretos turbios de la Patrulla Fronteriza.  Ahora sabes que nuestro agencia de orden público federal más grande discrimina contra su mismo mano de obra.  Y la Patrulla Fronteriza no puede hacer unas soluciones reales a este secreto turbio, pero la Patrulla Fronteriza hace el mejor para negar este secreto turbio.

Es la hora para un cambio.

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