No culpen al guardia de seguridad en Y-12

Por: Robert Lee Maril y Rachael Lee

Traducido por: Juan F. López

Mientras parece que se le ha aplicado un torniquete a la cobertura corriente principal de la noticia de la violación de seguridad en el Complejo de Seguridad Nacional Y-12 en Oak Ridge, Tennessee, documentos del gobierno, publicados solamente varios meses antes de esta ruptura monumental  del 28 de julio, insinúan metidas de patas burocráticos y sistemáticos en la Administración de Seguridad Nuclear Nacional (NNSA por sus siglas en ingles) y en los contratistas privados que emplean.  Reportes iniciales de los medios y el gobierno sobre esta instalación nuclear con alta seguridad  enfocaban  la culpa en un solo guardia de seguridad, pero ahora aparenta que esta brecha en el sistema en Y-12 es otro monumental tropiezo en una larga serie de despilfarros de seguridad en la década,  sintomáticos de problemas de mal manejo dentro de la NNSA, incluyendo la relación de estos con sus contratistas privados.

Solamente usando cortaalambres y lámparas de mano, la Hermana Susan Rice, de 82 años de edad, y otros dos aliados de mayor edad, exitosamente circunvalaron “un mecanismo de seguridad extensiva que depende en una fuerza protectora bien entrenada y equipada, tecnología avanzada, y una variedad de fortificaciones físicas” con un precio anual a los contribuyentes de $150 millones a solamente veinte pies de 179 toneladas de uranio enriquecido hasta finalmente ser arrestados por un guardia de seguridad.

La respuesta inmediata de la investigación de Gregory H. Friedman  sobre la fractura en el sistema de seguridad en Y-12 – Friedman es el Inspector General del Departamento de Energia – documentó una amplia gama de problemas, desde cámaras de seguridad que estaban inoperables y sin mantenimiento hasta equipo de seguridad adicional que mal funciono o no estaba mantenida propiamente, ineptitud del contratista de Y-12 para Personal de Seguridad, la compañía WSI-Oakridge, y la compañía B&W Y-12  for Management and Operation.  También se acusó al fallido “modelo de gobierno” para seguridad que existe entre y dentro de estos contratistas privados y el NNSA.  (Ver: A Special Report: Inquiry into the Security Breach at the National Security Administration’s Y-12 National Security Complex.  La culpa también fue puesta en el guardia de seguridad que arresto a los tres intrusos y que luego fue inmediatamente despedido tan pronto el incidente se convirtió  público.  El reporte de Friedman sugiere que ocho acciones diferentes sean establecidas de inmediato.

Pero cinco meses previo a la brecha de Y-12, un testimonio de Gene Aloise ante el Subcomité de la Casa en Fuerzas Estratégicas de la Comisión de los Servicios Armados, documentaba más de diez años de serios problemas de seguridad en Y-12 y otras instalaciones bajo el manejo del NNSA, usando varios contratistas privados (Observations on NNSA’s Management and Oversight of the Nuclear Security Enterprise, Statement of Gene Aloise, Director Natural Resources and Environment, United States Government Accountability Office, GAO-12, 2/16/12).

El testimonio de Mr. Aloise, Director de Recursos Naturales y Ambientales, enfocaba en una década de sobrepasos en costos e itinerarios en un sinnúmero de proyectos de contratistas privados bajo la supervisión del NNSA, pero también la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO por sus siglas en ingles) encontró que “el descuido de seguridad del NNSA en la empresa de seguridad nuclear había sido cuestionada”.  Entre los problemas en todo el sistema de seguridad que fueron documentados en instalaciones nucleares supervisadas por el NNSA se encuentras las instalaciones en Los Álamos, Nuevo Mexico, y los Laboratorios Nacionales Lawrence Livermore, cercanos a San Francisco.  Por razones de seguridad, las instalaciones nucleares en Los Álamos fueron clausuradas en el 2004, mientras que en el 2005 los Laboratorios Lawrence Livermore fueron también cerrados.

El testimonio de Mr. Aloise documentó que el NNSA fue en realidad creado para arreglar problemas cruciales en el Departamento de Energía (DOE por sus siglas en ingles).  “Por ejemplo,” dijo Mr. Aloise, “nosotros designamos el manejo de contratos en el DOE como un área de alto riesgo de fraude, desperdicio, abuso, y mal manejo por la evidencia en el departamento de manejo inadecuado y descuido de sus contratistas.  En enero de 1995, reportamos que los laboratorios del DOE no tenían misiones claramente definidas que enfocaran sus recursos considerables en lograr los objetivos cambiantes y las prioridades nacionales  del departamento.”  De seguido, el Congreso (Estados Unidos) designo al NNSA como una “agencia semiautónoma” para… “arreglar los problemas de seguridad en los laboratorios nacionales.”

Mientras Mr. Aloise testificaba que el NNSA había hecho progreso en resolver algunos problemas, “el NNSA y la Oficina de Manejo Ambiental de DOE se mantienen en nuestra lista de alto riesgo.”  Y el NNSA, cual tuvo un presupuesto de $10.5 billones en el 2011, casi “… 40% del total del presupuesto del DOE,” se han convertido en el centro de mal manejo de seguridad con respecto a los contratistas privados.

Por ejemplo, el fallo en el sistema de seguridad físico que en parte permitió a tres ciudadanos de la tercera edad poder forzar su entrada en lo que en un momento fue considerado como “una de las instalaciones más seguras de los Estados Unidos” (Friedman, “Inquiry into the Security Breach at the National Nuclear Security Administration’s Y-12 National Security Complex”) no aparenta ser un problema único en Y-12, pero uno que está presente en por lo menos otra de las instalaciones del NNSA.  En su testimonio, Mr. Aloise se refiere al reporte del GAO del 2009 documentando “diversas y numerosas deficiencias de seguridad en Livermore,” particularmente identificando los sistemas físicos de seguridad en los Laboratorios Nacionales Lawrence Livermore, incluyendo alarmas y sensores problemáticos.

De hecho, por lo menos dos años antes de la brecha en Y-12, sensores rodeando las zonas de alta seguridad en la instalación se activaban a diario con falsas alarmas.  Esto en parte explica la reacción negligente del personal de seguridad de WSI-Oakridge la noche de la brecha, cuando las alarmas sonaron una vez mas (ver “Security lapses at nuclear complex identified two years before break-in,” Washington Post (http://www.washingtonpost.com/world/national-security/security-lapses-at-nuclear-complex-identified-two-years-before-break-in/2012/09/11/7cd3d5fa-fc5e-11e1-a31e-804fccb658f9_story.html ) , 17 de agosto del 2012).

En adición, Mr. Aloise documentó en su testimonio que en el 2008 su oficina reportó que “problemas significativos de seguridad en Los Álamos no habían recibido atención suficiente.”  Este reporte, de acuerdo al testimonio de Mr. Aloise, se enfoco en las fallas de la instalación en Los Álamos en guardar piezas clasificadas de forma segura y proteger la red de computadoras clasificadas.  Más aun, este mismo reporte indica que a pesar que en  Los Álamos habían tomado pasos para implementar iniciativas para resolver las preocupaciones de seguridad reconocidas, ellos todavía, “…no han desarrollado una necesaria infraestructura estratégica a largo plazo para asegurarse que los arreglos pudieran ser mantenidos en el futuro.”

A pesar que el solitario guardia de seguridad en Y-12 se ha convertido en el chivo expiatorio conveniente para los medios, tal parece que la irrupción notoria en Y-12 por la Hermana Megan Rice y sus confederados no puede ser culpa en el pobre desempeño de un guardia de seguridad.  Lo que es más cierto es que la brecha en Y-12 refleja las preocupaciones de los problemas sistemáticos de seguridad en las instalaciones del NNSA.  La monumental brecha en Y-12 es mejor entendida como el resultado final de unos fracasos  organizacionales y gerenciales de toda la vida entre y dentro del DOE, NNSA y los contratistas privados de este.  De hecho, la NNSA parece ser agobiado por los mismos problemas que dieron paso a la creación de esta organización en el año 2000.

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